El golf es un deporte que requiere precisión, control y equilibrio, pero también exige un esfuerzo físico considerable. Movimientos repetitivos como el swing pueden generar tensiones en músculos y articulaciones, lo que aumenta el riesgo de lesiones. Aquí es donde la osteopatía puede marcar una gran diferencia para los golfistas, tanto en términos de rendimiento como de prevención y recuperación de lesiones.
Se aplican diversas técnicas según las necesidades del golfista, como la manipulación articular para restaurar el rango de movimiento, masajes de tejido profundo para liberar tensiones musculares, y técnicas de estiramiento y movilización. Todo el tratamiento se basa en una evaluación completa del cuerpo, identificando las áreas de disfunción o debilidad que pueden estar afectando el rendimiento o propiciando el dolor.
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